Buenas prácticas para comenzar la huerta

En la práctica la agricultura orgánica se basa en paradigmas distintos a los de la agricultura convencional de los fertilizantes y pesticidas.

En la agricultura orgánica el foco está en el suelo más que en las plantas.  En el suelo viven entre cientos de miles y miles de millones de microorganismos por cada centímetro cúbico.  En la  compleja interacción de la red trófica, unos organismos se alimentan de otros o de sus desechos y en combinación con los elementos del medio ambiente se van desprendiendo sustancias en el proceso que las plantas han aprendido a utilizar durante su evolución en el planeta por unos 450 millones de años.  Las plantas no han evolucionado por millones de años siendo fertilizadas con productos sintéticos.

Uno de los mejores fertilizantes que se conoce hoy es el milenario humus de lombriz.  La lombriz de tierra produce un desecho balanceado y rico en nutrientes, de entrega lenta, estable y no tóxico, difícil de igualar por los sintéticos.

La vida en el suelo y las raíces necesitan agua y oxígeno para mantenerse saludables.  Las lombrices de tierra hacen un generoso trabajo removiendo/arando docenas de toneladas de tierra por hectárea al año, dejando una insuperable red de túneles por donde el agua del riego penetra fácilmente, por donde también entra el aire y las raíces avanzan rápidas encontrando  humus en el camino.

La precencia de lombrices de tierra es algo que se busca elevar al máximo en la huerta orgánica y mejor aún, en la agruicultura regenerativa.

Las lombrices llegan solas al suelo atraídas por las buenas condiciones, es decir, casa y comida. También se puede conseguir una cantidad de lombrices y ponerlas en el suelo de la huerta a modo de inóculo, si la cosa anda bien se van a multiplicar exponencialmente.

La casa de las lombrices, el suelo, no debe ser perturbado si se quiere incentivar la llegada y estadía de lombrices. Nadie se puede sentir muy invitado si su casa es demolida dos veces al año.

Las lombrices se alimentan de materia orgánica y para alimentarlas hay que ir dejando restos vegetales picados en la superficie, no enterrarla!  En la naturaleza los restos vegetales que no son raíz quedan en superficie y se van descomponiendo poco a poco, las lombrices y otros se encargan de enterrar la materia orgánica, transformándose en suelo unos centímetros más abajo.

Las lombrices son fotofóbicas, odian la luz, y no irán a comer los restos vegetales de la superficie a menos que haya oscuridad.  Eso se puede lograr agregando paja o pasto seco (sin semillas) en toda la superficie y entre las plantas de la huerta.  Un grueso mulch o cubierta vegetal de materia orgánica permitirá a las lombrices subir a procesar materia orgánica sin ser afectadas por la luz, además se convertirá en parte de su alimento!

El mulch impedirá al sol pegar directo en el suelo desecando y encostrando el suelo, y al estar sombreado se evapora menos agua, es decir se conserva más y se riega menos!  Además regar un suelo cubierto con mulch es agradable, el agua entra instantáneamente por el mulch sin salpicar, se puede aplicar más flujo de agua,  no se compacta el suelo con el golpe de la gota de agua, así como tampoco se forma barro ni salpica tierra a las plantas esparciendo hongos y enfermedades.

En el suelo hay miles de semillas dormantes de plantas, hierbas espontáneas o también llamadas "malezas".  Al picar, arar o dar vuelta el suelo estas semillas se activan y salen las malezas, al dar vuelta el suelo se siembran malezas, es un hecho, y en el campo dicen que al dejar semillar una tierra con maleza, son 7 años más de maleza en la tierra.  Entonces conviene que las semillas que están en el suelo no germinen y las que germinan no prosperen ahasta semillar, no en nuestra huerta!.

Al dejar el mulch y no dar vuelta el suelo se evita que salgan malezas ya que al no dar vuelta no se cultivan, y al haber mulch a las semillas que logran germinar les cuesta mucho más llegar a la superficie, y cuando lo logran son lo suficientemente evidentes como para que el agricultor o jardiner@ la arranque, troce con sus manos y deje caer sobre el mulch dejándola a merced de un ejército de artrópodos, gastrópodos, hongos, bacterias y lombrices que lo convertirán en fertilizante para plantas nuevamente.

¿Siembras en almácigo o directo al suelo?

No hay una regla que sirva para tod@s, pero en general las plantas de raíz no se hacen en almácigos, se siembran directo al suelo, esto porque al ser raíces, durante la manipulación del transplante las raíces se afectan y úeden crecer torcidas o dañarse.

Semillas grandes tienen más reservas de energía, son más vigorosas y pueden tener mejores posibilidad si son sembradas directo al suelo.

En el suelo habitan infinidad de organismos que se pueden alimentar de semillas.  Las semillas orgánicas no tienen tratamientos químicos pesticidas para protegerlas de estos depredadores.

La semilla orgánica es de gran valor, conviene hacer almácigos siempre que se puede, con experiencia se puede hacer directo al suelo.

La tierra del almácigo debe estar libre de organismos que puedan comerse o afectar la semillas.  Se puede usar compost solo o mezclado con algun sustrato vegetal conveniente.

La semilla se entierra a una profundidad 1 a 3 veces el tamaño de la semilla.  Se debe presionar ligeramente el punto de siembra para asegurarse de eliminar los espacios de aire que rodean la semilla.  Mientras más grandes estos espacios, más rápido se va el agua y más riesgo que la semilla absorva agua y luego se seque rápidamente, muriendo antes que uno la vea germinar, esto, a veces, le puede a uno llevar a pensar mal del que le vendió la semilla!

Es importante el primer riego, este debe ser hecho con la asperción más fina posible, tipo neblina, para que el agua moje uniformemente sin hacer flotar materia orgánica ni descalzando semillas recién sembradas, apurarse en este momento es inútil.

Los almácigos deben ser cuidados como se cuidan a los recién nacidos, cuidado constante y delicado.  Ni intemperie, ni sol directo, ni secos, ni exeso de agua, siempre húmedos, luz y en ambiente temperado idealmente.

A los 30-40 días, cuando los almácigos tengan 4 hojas verdaderas o cerca de 10cm de alto, ya pueden ser transplantados a su lugar definitivo en la huerta.

Convienen los transplantes en las tardes, después del calor, de otro modo se puede hacer temprano en la mañana, incluso al medio día si se tiene precaución con mantener las plantas hidratadas en todo momento.

Ligio Alarma B.

Agromono

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